Nuestras soluciones garantizan una filtración eficiente mediante el uso de materiales aptos para el sector alimentario y un diseño que facilita la limpieza, el mantenimiento y la continuidad operativa. Somos conscientes de las necesidades operativas de la industria agroalimentaria, donde controlar las emisiones es clave para garantizar seguridad, higiene y cumplimiento normativo.
Nuestros sistemas de filtración se adaptan a la naturaleza cambiante del polvo, la variabilidad en la humedad y los requisitos de limpieza típicos del sector, ofreciendo fiabilidad sin comprometer la seguridad del proceso ni la calidad del producto.
Creamos sistemas de filtración específicos para salvaguardar equipos clave en la industria de fertilizantes, como compresores, ventiladores y sistemas neumáticos. Nuestras soluciones están pensadas para reducir al máximo el riesgo de contaminación cruzada, permitir una limpieza ágil y cumplir con los rigurosos estándares sanitarios del sector.
Diseñamos cada modelo para ajustarse a parámetros clave como el tipo de polvo, la temperatura de trabajo, la humedad o la carga de partículas, lo que nos permite garantizar eficiencia y durabilidad en nuestros equipos
Fuente de emisión
Rango típico de tamaño de partícula (µm)
Características principales
Recepción y molienda de granos/cereales
10 – 500 µm
Polvo orgánico, riesgo explosivo; fracción gruesa predominante con finos respirables.
Mezclado y dosificación
20 – 200 µm
Polvo heterogéneo; higroscópico y en ocasiones corrosivo (sal, aditivos minerales).
Secado y tostado (café, cacao, cereales, etc.)
1 – 50 µm
Partículas finas, riesgo de combustión; posible presencia de compuestos corrosivos volátiles.
Tamizado y envasado
2 – 100 µm
Polvo fino y ligero, alta fracción respirable; riesgo de explosión por suspensión en aire.
Transporte neumático y bandas
10 – 150 µm
Polvo de densidad variable; tendencia a adherirse por humedad o grasa.
Almacenamiento (silos, tolvas)
20 – 300 µm
Polvo orgánico en suspensión, riesgo de explosión (ATEX); higroscopicidad elevada.
Se filtran principalmente polvos finos derivados de cereales, harinas, azúcares, especias y otros materiales orgánicos, que suelen tener propiedades corrosivas o higroscópicas y pueden variar en tamaño y densidad.
Los filtros de mangas evitan que partículas de distintos procesos o lotes se mezclen, manteniendo la pureza del producto y garantizando la seguridad alimentaria conforme a los protocolos sanitarios.
Se aplican en molienda, secado, envasado, manipulación de ingredientes y procesamiento de productos a granel, donde la generación de polvo es significativa y el control de emisiones crítico.
Los filtros están fabricados con materiales certificados para uso alimentario, con superficies lisas y diseño que facilita la limpieza periódica, evitando la acumulación de residuos y facilitando la desinfección.
La eficiencia depende del tipo y calidad del material filtrante, el diseño y frecuencia del sistema de limpieza por pulsos, las condiciones ambientales como temperatura y humedad, y un dimensionamiento adecuado acorde al volumen de aire tratado.
Con un mantenimiento adecuado y uso en condiciones óptimas, las mangas filtrantes en agroalimentación pueden durar entre 3 y 7 años, dependiendo de la abrasividad y composición del polvo.
Son fundamentales las normativas de seguridad alimentaria como FDA, EC 1935/2004 y certificaciones de materiales aptos para contacto con alimentos, además de cumplir con reglamentos ambientales sobre emisiones atmosféricas.